José Luis Nicolás Salgado nació un 24 de abril de 1948 en Burguillos del Cerro, donde apenas vivió unos años. Tras alguna que otra mudanza por diferentes pueblos extremeños, por razones laborables de su padre, un día llegado 1958 se instalaron en Valdetorres, su raíz, su árbol, su paraíso, su inspiración, lugar que desde entonces siente como suyo, del que sin lugar a dudas forma parte y al que pertenece. Hasta donde su memoria alcanza, la palabra ha sido su refugio, su compañera inseparable. No recuerda un tiempo en el que los versos no fluyeran de su pluma, en el que el ritmo de la poesía no marcara el compás de sus días. Este poemario que hoy tienes entre tus manos es más que una simple colección de rimas; es el mapa de su propia existencia, el eco de los pasos que ha dado, las huellas que el tiempo ha dejado en su alma. A lo largo de estas páginas, nos invita a recorrer las estaciones de la vida. Encontraremos el otoño, una y otra vez, como metáfora de la madurez, de la reflexión serena ante el paso de los años, de los colores ocres que tiñen el paisaje y el espíritu. Pero también la primavera, símbolo de