Ácidas parábolas sobre la fragilidad del amor, la fatuidad del eterno masculino y la tenebrosa incertidumbre de la existencia. Los cuatro relatos recogidos en este libro, que fue galardonado con el Grand Prix de lHumour Noir, nos muestran a Roald Dahl en su mejor forma: un cóctel a la vez burlesco, barroco y macabro, tierno y cruel, ligero e inquietante, cuya receta exige mucho talento e imaginación y de la que puede afirmarse que este autor tenía el secreto.Dos de ellos, «El visitante» y «Perra», son fragmentos del Diario imagi¡nario de Oswald Hendryks Cornelius, una especie de donjuán moderno, refinado esteta, rico y mundano; un diario tan escandaloso nos advierte el narrador que, en comparación, Las memorias de Casanova parecen una hoja parroquial.«El gran cambiazo» describe la ingeniosa estratagema concebida por dos maridos libertinos respecto a sus confiadas esposas y «El último acto» es el relato del reencuentro de una viuda y un antiguo pretendiente, en el que refulge también esta característica tan significativa de Roald Dahl: poner en evidencia las fisuras de la «normalidad», cómo en una situación a