Lidia tiene que tomar una decisión.
Nuria no quiere oír hablar del amor.
Roberto huye de la verdad.
Hugo se aísla.
Aquel verano todos se resistían a avanzar, y Salamanca los observaba
con la pereza que te da el ser muy vieja y más sabia.
Cuando el bicampeón olímpico de piragüismo le ofrece a Lidia cuidar
de su hijo Hugo durante las vacaciones de verano, ella se dice que un
tiempo sabático le vendrá bien para aclarar sus ideas sobre su futuro
profesional.
Ninguno de los dos podía imaginar lo que aquello acabaría
significando.
Una historia de enredos como el Huerto de Calixto y Melibea, junto
a la muralla antigua. De pérdidas y encuentros en la plaza Mayor y
sus terrazas al sol. De noches de verano por la ribera del Tormes. De
miradas transparentes a través de las vidrieras de la Casa Lis.
Un paseo por los recovecos del corazón, donde uno puede ser valiente
temblando de miedo.