¿Tener demasiada ambición ¿Ser demasiado orgullosa ¿Ocupar demasiado espacio ¿O simplemente desear algo, lo que sea, con demasiada intensidad Ese es el problema al que se enfrenta Arabella cuando hace su debut en sociedad. Sus padres quieren que sea dulce y obediente para que pueda casarse bien, pero por más que lo intenta, Arabella no puede apagar el fuego que arde dentro de ella: la fuente de sus deseos más profundos, sus sueños más salvajes. Cuando un intento de reprimir sus emociones sale trágicamente mal, una figura misteriosa castiga a Arabella con una maldición, condenándola a ella y a todos los que ama, atrapándolos en el castillo. A medida que pasan los años, Arabella pierde la esperanza. La maldición es culpa suya después de todo, no hay nada más «feroz» que una chica que expresa su ira, y la única forma de romperla es encontrar a un chico que la ame por lo que realmente es, una tarea cruel para una chica a la que siempre le han dicho que es imposible que alguien la ame. Cuando un apuesto ladrón llamado Beau logra entrar al castillo, los sirvientes cautivos se entusiasman, convencidos de que él es