En el desierto mexicano de Perros Muertos, junto a la frontera con Estados Unidos, han aparecido varias ni¤as asesinadas. Sus restos mutilados forman un gran puzzle macabro de violaciones y torturas, cuyas piezas, el comisario Padura, presionado por una enigm tica pintora, deber desenterrar. En un medio en cual el narcotr fico impone su ley, ‚l emprender un camino sin retorno hacia la perdici¢n, hacia aquel lugar en el que la sangre siempre es la bilis del coraz¢n.