Segunda entrega de Aloma: más madura, más directa y con un tono aún más mordaz, demuestra que la aventura no necesita héroes de manual. Solo hace falta alguien que no tenga miedo de mirar de frente a la mentira.
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.
Más información